• Gaṅgā, río sagrado de la India

    Hoy, 22 de marzo, se conmemora el Día Mundial del Agua. Se trata de una alegre coincidencia que, hace dos días, un tribunal de justicia del estado de Uttarakhand, en India, declarara a los ríos Ganges y Yamuna como “entidades vivas” y “personas legales”, con lo cual les otorga derechos legales, con todas las implicaciones que ello conlleva. Aunque esta nueva legislación solo aplicaría para el estado de Uttarakhand, se trata de un paso extraordinario en el rescate y protección de los ríos indios, y representa un ejemplo que otras regiones de India y el mundo ojalá se decidan a seguir.

    El elemento agua, a diferencia de otros elementos como el fuego y el viento, no fue deificado en la antigua India. Sin embargo, los ríos si fueron divinizados. Fuentes de vida que irrigan los campos y proveen alimento, los ríos en India son todos femeninos, son todos diosas, seres sagrados de extraordinaria belleza que continuamente conectan el mundo de los dioses con el ámbito humano. Así, de acuerdo a esta concepción, cuando uno entra a un río no está solamente sumergiéndose en el agua, sino que de hecho está entrando en el cuerpo de la diosa. Por lo tanto, la pureza y sacralidad de ciertas diosas fluviales es capaz de purificar a los seres que entran en ella.

    Ahora bien, además de las importantes implicaciones sanitarias con respecto a la protección de los ríos, en India también existen implicaciones rituales y sagradas. Contaminar un río con desechos industriales, basura y otras cosas no es solamente algo sanitario sino también una terrible falta de respecto a las diosas fluviales.

    Desde la época védica se ha reconocido la sacralidad de los ríos, y en esos tiempos la diosa Sarasvatī era considerada como el río más sagrado. Tiempo después, y hasta la fecha, la diosa Gaṅgā (Ganges) es la deidad fluvial más sagrada para el hinduismo. En los relatos sagrados se cuenta que anteriormente solo fluía en las regiones celestes, de las cuales descendió, ya sea por acción de Viṣṇu o por una maldición de Sarasvatī o de Brahmā. De acuerdo al texto Devī Bhāgavata, Viṣṇu declaró que Gaṅgā bajaría a la tierra en la forma de un río sagrado para purificar las transgresiones de la gente. Allí, un rey llamado Bhagīratha sería el encargado de traerla a la tierra por lo que a veces también se le llama Bhāgīrathī. En la tierra se casaría con el rey Śantanu, y finalmente regresaría al monte Kailāsa, en donde su forma divina se convertiría en la consorte de Śiva. En efecto, se reconoce que todo eso sucedió, tal como Viṣṇu lo había declarado.

    En el Anuśāsana Parva del Mahābhārata se afirma que el poder purificador de Gaṅgā es tan grande que bañarse una sola vez en ella equivale a realizar cien sacrificios y a hacer austeridades extremas durante mil años. También se declara que si al morir alguien se llevan sus restos al río, esa persona alcanzará las regiones celestes.

    En la iconografía, Gaṅgā se representa como una deidad blanca. Va montada sobre un makara, una quimera acuática, y lleva en sus manos un loto, símbolo de pureza, y un jarro, representación de la fertilidad.

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