• El Libro Tibetano de las Proporciones
    El Libro Tibetano de las Proporciones es un manuscrito del...

    El Libro Tibetano de las Proporciones es un manuscrito del siglo XVIII con 36 dibujos a tinta que precisan las proporciones exactas con que deben ser representados Buddhas y Bodhisattvas. Está escrito en rañjāna con numerales tibetanos. Al parecer fue producido en Nepal para el uso de artistas Tibetanos.

    Las representaciones del Buddha no aparecieron sino hasta cerca del siglo II e.c., y fue a partir de la Era Dorada del reinado Gupta, entre el siglo IV y XVI, que emergió el concepto de la representación ideal de la imagen del Buddha, adquiriendo gran importancia la precisión numérica, la organización gráfica de los símbolos, la relación cromática y las proporciones, junto con la estandarización de otros aspectos de su representación como el número de dientes, la dirección de los cabellos o el color de los ojos.

    Aunque indudablemente los estilos varían según la región y cultura que los representa, la estilización de la figura del Buddha, junto con su perfecta representación matemática, ya fuese en pintura o escultura de pequeña y gran escala, simboliza el enorme poder espiritual interior que se refleja en la belleza y la perfección exterior. Esta idea, que no es ajena a otras tradiciones de India, se enfatiza en el budismo con las 32 lakṣaṇas,  marcas de nacimiento, signos corporales o marcas auspiciosas que enfatizan los atributos que definen al Buddha como ser despierto, y que se describen en el canon Pāḷi.

    Hay muy poca evidencia de la apariencia física del Buddha Śākyamuni, pero sabemos que en su juventud tenía el cabello y la barba larga, y que las cortó al convertirse en renunciante. El brahmán Sonadanda lo describe como “espléndido de apariencia, placentero de ver y con un aspecto hermoso”. Vacchagotta le describe de esta manera: “Es maravilloso, realmente maravilloso. ¡Qué serena es la apariencia del venerable Gotama!. Lo claro y radiante de  su tez, al igual que el Jujube dorado (Ziziphus jujuba) que en otoño es puro y radiante; de la misma forma que la fruta de la palmera que es clara y radiante; como un adorno de oro labrado por un orfebre experto, hábilmente tallado, resplandece y brilla“. Uttara dice de él: “Cuando él está enseñando el Dharma a una asamblea en un parque, no les exhalta ni los menosprecia,  más bien les deleita, eleva, inspira y alegra con el Dharma. Las palabras del venerable Gotama tienen ocho características: son nítidas e inteligibles, dulces y audibles, fluidas y claras, profundas y resonantes. Por lo tanto, cuando el respetable Gotama instruye a una asamblea, después de haber sido encantada, elevada, inspirada y alegrada, la asamblea se levanta de sus asientos y sale a regañadientes, manteniendo sus ojos sobre él“.

    En una ocasión, Sariputta se encontró con Nakulapitā y notando su apariencia apacible le dijo “Nakulapitā, tus sentidos están en calma, tu tez es clara y radiante, supongo que has tenido hoy una charla con el TathāgataNakulapitā respondió: ¿Cómo podría ser de otra manera, si acabo de ser rociado con el néctar del Dharma?

    Actualmente el manuscrito se encuentra en el Getty Research Institute en Los Ángeles, puedes verlo completo AQUÍ.

    Artículos previos
    Siguiente artículo

    Deja tu opinión

    Name*
    Email*
    Website

    error: